18 de enero, ver el mundo como un poeta y un artista

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18 de enero, ver el mundo como un poeta y un artista

«Atraviesa esta breve parcela de tiempo en armonía con la naturaleza, y llega a tu lugar de descanso final con elegancia, como podría caer una aceituna madura, alabando a la tierra que la alimentó y agradecida al árbol que le dio crecimiento».

-MARCO AURELIO, MEDITACIONES,4.48.2

En las Meditaciones de Marco hay algunos giros de frase asombrosamente bellos, lo que resulta sorprendente teniendo en cuenta el público al que van dirigidas (sólo él). En un pasaje, alaba el «encanto y el encanto» del proceso de la naturaleza, los «tallos del grano maduro que se inclinan hacia abajo, el ceño fruncido del león, la espuma que gotea de la boca del jabalí». Debemos agradecer al profesor particular de retórica Marco Cornelio Fronto la imaginería de estos vívidos pasajes. Fronto, ampliamente considerado como el mejor orador de Roma, además de Cicerón, fue elegido por el padre adoptivo de Marco para que le enseñara a pensar, escribir y hablar.

Más que frases bonitas, le dieron -y ahora a nosotros- una poderosa perspectiva de los acontecimientos ordinarios o aparentemente poco bellos. Hace falta el ojo de un artista para ver que el final de la vida no es diferente de una fruta madura que cae del árbol. Hace falta un poeta para darse cuenta de la forma en que «el pan horneado se parte en algunos lugares y esas grietas, aunque no estén previstas en el arte del panadero, llaman nuestra atención y sirven para despertar nuestro apetito» y encontrar una metáfora en ellas.

Hay claridad (y alegría) en ver lo que otros no pueden ver, en encontrar gracia y armonía en lugares que otros pasan por alto. ¿No es eso mucho mejor que ver el mundo como un lugar oscuro?