Una guía para desarrollar el hábito de la autodisciplina

Una de las habilidades más importantes que hay que desarrollar, para aquellos que están empezando en la vida (¡y para todos los demás!), es la habilidad de la autodisciplina.

Es como una superpotencia: cuando desarrollé algo de autodisciplina, empecé a hacer ejercicio y a comer más sano y a meditar y escribir más, dejé de fumar y corrí maratones, comencé un blog y escribí libros, leí más y trabajé más temprano, desclasifiqué y transformé mis finanzas. Estoy lejos de ser perfecto, pero he aprendido mucho.

Pero si no desarrollas autodisciplina, te causa problemas: problemas de salud, distracción, postergación, problemas financieros, desorden, cosas que se acumulan y te abruman, y mucho más.

Así que es una habilidad muy importante de desarrollar, pero la mayoría de la gente no sabe por dónde empezar. Esta guía tiene como objetivo ayudarte a empezar.

La estoy escribiendo para mis hijos, y para cualquiera que quiera desarrollar un superpoder.

Encontrar la motivación

La primera pregunta es, ¿cómo se motiva para empezar? La mayoría de nosotros no queremos pensar en nuestra falta de disciplina, y mucho menos tomar un montón de acciones.

Para mí, la motivación vino de darme cuenta de que lo que estaba haciendo no funcionaba. Ignorar los problemas sólo empeoró las cosas. Tratar de ser disciplinado pero hacerlo a medias sólo hizo que me sintiera mal conmigo mismo. Ser totalmente indisciplinado me causaba mucho dolor.

Una vez que te das cuenta de que te estás causando dolor a ti mismo… puedes desarrollar una intención de todo corazón para dejar de lastimarte. Podrías decir: “Bueno, ya basta de empeorar mi vida. Vamos a tratar de hacerla menos peor”.

Con eso en mente, puedes decirte a ti mismo que vas a hacerlo:

  • Empezar a tomar pequeñas acciones para mejorar las cosas
  • Haz las cosas que te duelen menos
  • Empújese un poco en la incomodidad, para que pueda mejorar con el tiempo.
  • Consigue ser bueno en la autodisciplina con un poco de práctica

Tengan en cuenta estas cosas cuando practiquen, cuando tengan ganas de no practicar, y cuando cometan errores y quieran rendirse.

Hay otras buenas motivaciones también:

  1. Querer ayudar a los demás: si mejora en el ejercicio o en la alimentación sana, por ejemplo, puede ayudar a sus padres ancianos que necesitan mejorar en estas cosas. Si mejoras en no posponer el trabajo de tu vida, puedes ayudar a más personas con ese trabajo significativo. Más sobre esto abajo, en la sección “Enfoque en los demás”.
  2. Apreciar la vida – tenemos un corto tiempo aquí en la Tierra, y la vida que tenemos es un regalo. Cuando lo postergamos y cedemos a una distracción sin fin, y no aprovechamos al máximo nuestro tiempo, no estamos apreciando plenamente el don que tenemos. En cambio, podemos apreciarlo estando presentes, siendo agradecidos y teniendo un propósito sobre cómo gastamos nuestro tiempo.

Con estas motivaciones – o cualquier motivación que te mueva más – podemos empezar a practicar.

Pequeñas acciones

Una de las cosas más importantes que puedes hacer para mejorar la autodisciplina es tomar pequeñas acciones. Puede parecer abrumador abordar proyectos enormes e intimidantes… así que no lo hagas. En su lugar, aborda acciones fáciles, cosas tan pequeñas que no puedes decir que no.

¿Tienes algunos impuestos que hacer? Sólo haz 5 minutos. ¿Quieres correr? Sólo corre 10 minutos. ¿Tienes un informe en el que trabajar? Sólo haz los primeros párrafos. ¿Quieres desclasificar? Sólo encuentra 5 cosas para desclasificar.

Mejorarás tu autodisciplina si te concentras en pequeñas tareas, y divides los proyectos más grandes en pequeñas tareas.

Entrenamiento para la incomodidad

Una de las razones por las que no tenemos autodisciplina es porque huimos de las cosas difíciles e incómodas. Preferimos hacer las cosas fáciles, cómodas y familiares.

Así que en lugar de enfrentarnos a nuestros duros e incómodos proyectos o finanzas, corremos a las distracciones, videos, juegos. Esta huida de la incomodidad está arruinando nuestras vidas.

Lo que puedes decirte a ti mismo es que has terminado de correr. Vas a empujar a la incomodidad, poco a poco, y te vas a poner bien en la incomodidad. Este es otro de tus superpoderes. Cuando otros corren, tú estás bien (aunque no siempre sea divertido).

Una pequeña tarea a la vez, empuja hacia la incomodidad. Mira cómo se siente. Mira que no es el fin del mundo. Observa que eres lo suficientemente increíble como para soportar la incomodidad, y que los resultados valen la pena.

Concienciación con Urgencias

Tendrás el impulso de dejar de hacer algo difícil, o de posponerlo por ahora. Esos impulsos no te sirven.

En su lugar, desarrolle la conciencia alrededor de esos impulsos, y vea que no tiene que seguirlos.

Una buena manera de hacerlo es fijarse un tiempo para ti mismo en el que no puedas hacer nada más que X. Por ejemplo, durante los próximos 10 minutos, no puedes hacer nada más que escribir el capítulo de tu libro (o hacer ejercicio, meditar, etc.). Cuando tengas el impulso de aplazar o correr hacia las distracciones, lo verás fácilmente, porque o estás escribiendo el libro, o no lo estás haciendo. Cuando tienes el impulso, te dices a ti mismo que no puedes seguirlo, tienes que escribir el capítulo del libro o sentarte ahí y no hacer nada.

Raymond Chandler usó eso como su simple sistema de escritura: “Escribir o nada”. Creo que funciona. Dos reglas muy simples, a. No tienes que escribir. b. No puedes hacer nada más.”

La razón por la que funciona es que se establece un tiempo en el que no se hace nada más que esa tarea específica, y se pueden ver los impulsos de huir. Usa esto para aprender a ser consciente de tus impulsos, y ver que no tienes que seguirlos.

Entrenamiento a intervalos

Si combina los elementos anteriores en un sistema de ráfagas, o intervalos, puede entrenarse utilizando el entrenamiento a intervalos:

  1. Establece tu intención de practicar la autodisciplina y no lastimarte más.
  2. Establece una tarea en la que centrarse (escribir, dibujar, entrenamiento de fuerza, meditar, etc.).
  3. Establece un temporizador para 10 minutos. Cinco minutos también está bien si 10 es demasiado tiempo. No vayas más allá hasta que te pongas bueno en 10 minutos, luego aumenta a 12 y eventualmente a 15. No creo que necesite ir más allá de 15-20 minutos incluso cuando estoy pateando traseros.
  4. No hagas nada más que sentarte y observar tus impulsos, o empujar tu incomodidad haciendo la tarea.
  5. Cuando el temporizador se apague, date un descanso de 5 minutos.
  6. Repita.

Puedes entrenar durante varios intervalos, o potencialmente durante una o dos horas. Luego tome un descanso más largo, y haga otro conjunto de intervalos después de eso.

Este tipo de entrenamiento a intervalos es fantástico, porque no es tan difícil, realmente te entrenas en la incomodidad y en la observación de los impulsos, y puedes hacer mucho de esta manera.

Un enfoque en los demás

Cuando te encuentres luchando, busca una motivación más profunda: hacer tu trabajo/ejercicio/meditación etc. no para ti, sino para los demás.

Por ejemplo:

  • Estoy escribiendo este artículo para ayudar a mis hijos, y a cualquier otra persona que pueda beneficiarse.
  • Hago ejercicio para estar sano, no sólo para mí, sino como un ejemplo para mis hijos y otros que puedan beneficiarse.
  • Medito no sólo por mi propia paz y cordura, sino para poder ayudar a otros a encontrar su propia paz y cordura.
  • Puedes dibujar, escribir o tocar música para inspirar a otros.

En cada ejemplo, puedes beneficiarte… pero también lo haces para beneficiar a otros. Y este beneficio para los demás es mucho más motivador que hacer algo sólo por ti mismo.

Inténtalo… intenta hacer una tarea difícil para alguien más. Diles que lo harás por ellos de antemano, y tenlos en cuenta mientras lo haces. Mira si te sientes más motivado.

Victorias en el éxito y el fracaso

Un gran error que mucha gente comete es que se equivocan, y se desaniman por esto. Se sienten mal por meter la pata. Esto hace que se rindan y no quieran pensar en desarrollar la autodisciplina.

Esta es la cuestión: el fracaso es en realidad una victoria.

El fracaso significa que lo intentaste. Así que es una victoria desde el principio.

Pero también significa que aprendiste algo, ahora sabes que lo que intentaste no funcionó. La próxima vez, puedes intentar algo un poco diferente. Añade más responsabilidad, inténtalo en otro momento, desconecta tu router inalámbrico, consigue un compañero de entrenamiento, lo que sea. Debido a tu fracaso, tienes nueva información. Has aprendido y eso te ayuda a mejorar.

El fracaso es una victoria. El éxito también es una victoria. No importa cuál sea tu resultado, puedes verlo como una oportunidad para aprender, para crecer, para mejorar.

Dejen de lado cualquier idea de ser perfectos en esto, y sigan intentándolo.

La próxima vez que falles en lo que sea que estés intentando, en vez de dejar que te desanime, véalo como una victoria. Entonces sigue adelante, no importa lo que pase, porque rendirse sólo te va a doler un poco más.

Obtener apoyo

No estás solo en esto. Tienes familia, amigos, extraños en línea que pueden ayudarte. Forma un equipo de apoyo llegando a la gente que te rodea y pidiéndoles ayuda.

Mucha gente se salta esto porque se avergüenza de su falta de disciplina. Sienten que la forma en que se comportan es vergonzosa. Eso no es cierto. En realidad, todos actuamos así, pero tenemos miedo de mostrar ese lado a los demás. Pero la verdad es que si muestras tu lado “oscuro” a la gente, en realidad te quieren más, confían más en ti, se relacionan más contigo. Así que no tengas miedo de conectar con otros de una manera vulnerable.

Encuentra el valor para pedir ayuda. Entonces déjate apoyar mientras trabajas para empujarte a la incomodidad y a herirte menos.

Si necesitas mi ayuda, estoy ofreciendo un curso de auto-disciplina en mi programa de cambio de mar.

Tu puedes

Leo Batuta
Zen Habits