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Tres consejos para una buena presentación en inglés sin ser nativo

Cómo hacer presentaciones brillantes en otro idioma que no es el suyo sin perder los nervios

Hayon Thapaliya / Jokmedia / Getty Images

Como coach e instructora internacional de escuelas de negocios, he trabajado con cientos de líderes actuales y aspirantes que son hábiles, brillantes y capaces, y que rápidamente pierden su confianza y competencia al hacer presentaciones comerciales. A los líderes que necesitan hacer presentaciones en inglés cuando este idioma no es su lengua materna, el estrés y lo que está en juego puede afectarlos aún más. Mientras tanto, el requisito de que los líderes puedan hacer presentaciones en inglés está creciendo a un ritmo rápido. El profesor asociado de la Escuela de Negocios de Harvard y autor de The Language of Global Success, Tsedal Neely, afirma que “el inglés es necesario para poder colaborar y trabajar en un ámbito internacional”.

Sin embargo, sentirse obligado a hablar en un idioma diferente al suyo puede generar sentimientos de frustración, presión e inseguridad. Como informa Neely, “cuando los hablantes no nativos se ven obligados a comunicarse en inglés, pueden sentir que su valor para la empresa se ha reducido, independientemente de su nivel de fluidez”. Añada a esto la carga de realizar presentaciones comerciales formales en un lenguaje diferente al suyo frente a sus superiores, quienes toman decisiones y las partes interesadas clave y verá que la ansiedad es mucho mayor.

Mientras investigábamos para nuestro libro, Tips of the Tongue: The Nonnative English Speaker’s Guide to Mastering Public Speaking, mi coautora, la Dra. Ellen Dowling, y yo entrevistamos a muchos líderes en esta situación y les pedimos que compartieran sus experiencias.

Una líder cuyos idiomas primarios y secundarios son el hebreo y el español, pero que hace presentaciones principalmente en inglés, admitió que se sentía “cohibida” por su “acento extraño y divertido” que parecía hacerse más presente cuanto más nerviosa se sentía. También compartió que se sentía menos capaz de ser espontanea, y menos inteligente, cuando hacía presentaciones en inglés. Un líder chino nos dijo: “Cuando no puedo encontrar la palabra que necesito, cojo la palabra más fácil que tengo a mi alcance. Así que un desastre sería algo como decir «tíos» en una conferencia formal”. Otro líder coreano estaba aún más preocupado: “Creo que uno será bueno en la presentación de aquello que ha preparado, pero si la presentación va más allá de su alcance, la situación puede convertir su cerebro en papilla y todo se convierte en un desastre”.

Por supuesto, incluso los hablantes nativos de inglés a menudo anticipan un desastre al hacer presentaciones (incluso aquellos de nosotros que hemos sido oradores públicos durante décadas). Sin embargo, para los hablantes no nativos, la ansiedad anticipatoria y situacional asociada con sus desafíos únicos (como ser comprensible, elegir las palabras correctas, hablar espontáneamente) puede ser abrumadora. Además, si estas preocupaciones interfieren con su disposición o capacidad para realizar presentaciones comerciales, el impacto puede ser una limitación de carrera.

Aquí hay tres estrategias que los hablantes de inglés no nativos pueden emplear para ayudarles a sentirse más seguros antes, durante y después de una presentación:

Dedique mucho más tiempo a practicar su presentación que a perfeccionar sus diapositivas. Cuando les pedimos a nuestros clientes que compartan con nosotros la proporción de tiempo dedicado a planificar, diseñar y perfeccionar sus diapositivas de PowerPoint en comparación con practicar la presentación en voz alta, la mayoría de ellos admitió que casi no dedicaron tiempo a hacer lo último. Si bien esto también suele ser un problema para los hablantes nativos, para los hablantes no nativos de inglés, el ensayo y la repetición son pasos especialmente cruciales para prepararse para una presentación exitosa. El objetivo aquí es “sobreaprender” su presentación, seguir practicando, incluso cuando parece que ya ha hecho suficiente. Esto ayudará a que su presentación quede integrada en su memoria a largo plazo y, por lo tanto, será menos susceptible a los efectos del estrés. También lo ayudará a hablar espontáneamente, si puede confiar en que su contenido central se almacena de manera segura (y se puede recuperar) en su memoria a largo plazo.

No se angustie por su acento, pero reduzca la velocidad de su habla. Todos tienen algún tipo de acento, incluidos los hablantes nativos. (Soy neoyorquina nativa y nuestro acento es infame en todo el mundo). Incluso las personas que viven en diferentes partes de un país pueden identificarse por sus acentos. Sin embargo, su acento puede ser un problema para sus oyentes si tienen dificultades para entenderle. Un acento desconocido es particularmente problemático en el primer minuto o dos de su presentación cuando su audiencia debe esforzarse inicialmente por comprenderlo. De acuerdo con su investigación en Frontiers in Human Neuroscience, los autores Kristin J. Van Engen y Jonathan E. Peelle afirman que las audiencias que escuchan hablas acentuadas de cualquier tipo experimentan “reducciones en la inteligibilidad, la comprensión y la velocidad de procesamiento, los mismos efectos causados ​​por la pérdida de audición o el ruido de fondo”. Al desacelerar su ritmo de conversación, usted ayuda a su audiencia a manejar mejor las barreras para que puedan realmente escucharlo y comprenderlo. Elija las palabras de apertura deliberadamente y pronúncielas con cuidado, asegurándose de articular bien sus palabras, no solo de expulsarlas de su boca. A medida que su presentación continúa, el problema se vuelve menos agudo ya que la audiencia desarrollará lentamente un oído para su acento y le resultará más fácil entender lo que está diciendo.

Haga una pausa al inicio y más durante su presentación. Pausar en su presentación tiene dos ventajas: ayuda a su audiencia a comprender su mensaje y les da un descanso. Van Engen y Peelle descubrieron que la comprensión del habla acentuada requiere que los oyentes usen recursos cognitivos adicionales, no solo para comprender y recordar lo que se ha dicho, sino también para administrar otra información o tareas mientras escuchan un discurso acentuado. Cuando usted hace una pausa, da a sus oyentes la oportunidad de descansar de sus recursos cognitivos y de absorber lo que está diciendo. No obstante, su pausa también es una oportunidad para que usted recuerde o considere lo que quiere decir a continuación, revise sus notas, lea las indicaciones del público e, incluso, beba un sorbo de agua. También puede usar una pausa para establecer una buena relación con su audiencia al consultar con ellos sobre su ritmo y su pronunciación diciendo algo como: “Permítanme hacer una pausa por un momento. Sé que me estoy explicando con mucho sentido para mí en [español / francés / japonés / hindi / su lengua materna]. ¿Qué tal lo estoy haciendo en inglés?”. No solo es probable que reciba retroalimentación positiva y de apoyo por parte de su audiencia, sino que también podrá descansar, respirar y ordenar sus pensamientos.

Tanto para los hablantes nativos de inglés como para los que no lo son, la perfección está sobrevalorada. Sin embargo, con un poco más de atención, esfuerzo y compromiso, los hablantes de inglés no nativos pueden hacer presentaciones con confianza, competencia y confort cultural.


por
trad. Mariana Díaz

Deborah Grayson Riegel

es directora en The Boda Group, una firma de desarrollo de equipo y liderazgo. También enseña comunicación administrativa en la Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania.