No tome decisiones a última hora del día, serán peores

Llega a la oficina y, como de costumbre, se enfrenta a una larga lista de tareas: contestar a los compañeros sobre proyectos conjuntos, enviar los correos electrónicos más urgentes, terminar esa importante revisión del rendimiento, avanzar en un proyecto, decidir los próximos pasos para otro.
¿Cuál es la mejor manera de abordar esta lista de tareas?
Puede que haya elaborado una estrategia personal para ayudarse a ordenar sus múltiples tareas. Si usted se parece a la mayoría de las personas, puede que no haya pensado demasiado en
cuándo sería el mejor momento para realizar cada tarea. Debería hacerlo. Recientes estudios demuestran que se necesita pensar de manera más estratégica en cómo la hora del día afecta sus decisiones y rendimiento.
Según han demostrado sistemáticamente las investigaciones, durante el transcurso de un día normal, se ponen a prueba los recursos mentales de todas las personas. Así, según avanza el día, tanto si nos gusta como si no, nos vamos cansando cada vez más y aumenta nuestra predisposición a rendir peor. La fatiga cognitiva es una condición muy común que nace de una atención continuada que lastra nuestra capacidad mental. Parece obvio, ¿no? La gran mayoría de
las personas, a menudo, ignoran la fatiga cognitiva, a pesar del hecho de que influencia sus decisiones y comportamientos de manera profunda.
Las investigaciones han encontrado que la fatiga cognitiva continuada provoca desgaste laboral,
disminuye la motivación, aumenta las distracciones y limita el procesamiento de información. Incluso reduce la calidad del juicio y las decisiones tomadas por todos, incluidos los expertos.
Por ejemplo, los científicos Shai Danziger, Jonathan Levav, y Liora Avnaim-Pesso analizaron 1112 sentencias judiciales de libertad condicional de un tribunal y mapearon la proporción de decisiones favorables durante el transcurso del día. Concluyeron que
los jueces tenían mayores probabilidades de denegar la petición de un recluso y aceptar el
statu quo, según avanzaba el día e iban viendo más casos. Su proporción de decisiones favorables empezaba alta, alrededor del 65% al comienzo del día, pero empezaba a decrecer rápidamente.
Para cuando llegaba la hora de comer, la proporción de decisiones favorables se aproximaba a cero. Cuando el tribunal volvía a su sesión, el patrón se repetía, empezando con una cantidad alta y terminando con casi cero decisiones favorables. Y ni los jueces ni los penalistas que les aconsejaban eran conscientes de que
la energía mental resulta crucial para deliberar cuidadosamente, ni de que cuánto más tarde es, más bajas están esas energías, a no ser que el descanso para comer permita a los jueces recargar sus pilas.
Pruebas del mismo tipo de fatiga cognitiva se han encontrado en otros contextos, incluidos los consumidores que eligen entre varios productos o los médicos que recetan antibióticos.
Según las conclusiones de los investigadores, los médicos de cabecera a menudo recetan antibióticos innecesarios para tratar infecciones respiratorias agudas. Los médicos parecían «desgastarse» durante sus sesiones de consulta por la mañana y por la tarde, por lo que
el ritmo al que recetaban antibióticos aumentaba. Alrededor de un 5% más de pacientes reciben antibióticos en una consulta médica realizada al final de la jornada en comparación con las primeras horas, según este estudio. Así, mientras que los médicos clínicos toman muchas decisiones que afectan a los pacientes cada día, la demanda acumulativa de estas decisiones da paso a
más decisiones inapropiadas durante las últimas horas del día.
Consideradas en conjunto, estas pruebas señalan una clara conclusión: la demanda colectiva de la toma de múltiples decisiones sobre los recursos cognitivos de la gente a lo largo del día erosiona su capacidad de resistirse a tomar decisiones más fáciles y potencialmente inapropiadas o malas.
De forma similar, la hora del día puede afectar al rendimiento. Hans Henrik Sievertsen del Centro Nacional Danés para las Investigaciones Sociales, Marco Piovesan de la Universidad de Copenague (Dinamarca) y yo
concluimos que
la hora del día afecta al rendimiento de los estudiantes escolares. A través de datos de la población de niños de entre ocho y 15 años de los colegios públicos daneses de los años escolares 2009/2010 y 2012/2013 (más de dos millones de puntos de medición) analizamos en unas pruebas estandarizadas, el efecto de la hora del día y los descansos, sobre el rendimiento de los alumnos. En línea con nuestras predicciones, la fatiga cognitiva llevó a los alumnos a rendir peor en las pruebas, y los descansos recargaron sus energías.
Específicamente, nuestro análisis dio paso a tres conclusiones principales:
  1. Cuánto más tarde se realizara el examen, peor rendirían los alumnos en la prueba.
  2. Los descansos provocaron una mejora importante del rendimiento.
  3. Los efectos de la hora del día y de los descansos no fueron homogéneos: a los alumnos de rendimiento más bajo les afectó más, tanto los descansos como la hora del día del examen, que a los alumnos de alto rendimiento
Un descanso de 20 a 30 minutos provoca una mejora de las puntuaciones mayor que el efecto de una hora de deterioro cognitivo. Así que,
si se realizara un descanso después de cada hora, las puntuaciones realmente mejorarían durante el transcurso del día. Pero si los descansos sólo se producen una vez cada dos horas, como sucede con el sistema educativo danés, el efecto total es negativo.
Como sugieren estas investigaciones sobre expertos y alumnos,
la hora del día y los descansos tienen una importante influencia sobre sus decisiones, comportamientos y rendimiento. Así que, mientras repase su lista de tareas, puede que quiera considerar cuidadosamente las que requieran una gran concentración y grandes energías mentales primero y también realizar descansos a lo largo del día.

por
trad. Teresa Woods»

Francesca Gino es profesora de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard (EEUU), una profesora afiliada del Grupo de Conocimientos Conductuales de la Escuela de Gobierno de John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, y la autora de Sidetracked: Why Our Decisions Get Derailed, and How We Can Stick to the Plan (Harvard Business Review Press, 2013). Es la codirectora de un programa de educación ejecutiva de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard sobre la aplicación de la economía conductual a los problemas organizacionales. Twitter: @francescagino.«

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