No lo prueben en sus casas: para aprender no basta con YouTube

Una investigación demuestra que ver a un experto haciendo algo hace que se sobrestime la capacidad de imitarle.

Puede encontrar casi cualquier habilidad que quiera aprender en internet. El cautivador estilo de presentación de Steve Jobs, el salto de Stephen Curry, el paso de baile de Michael Jackson (el moonwalk), todo esto lo puede encontrar fácilmente. Está claro que los vídeos instructivos, las guías prácticas y los tutoriales online han cambiado la forma en la que aprendemos.

¿Realmente lo han hecho? Ver representaciones de expertos puede hacerle creer que puede realizar habilidades similares. No obstante, una nueva prueba sugiere que el aprendizaje por observación resulta, a veces, ilusorio. Los espectadores finalizan la observación creyendo que están preparados para probar la tarea por sí mismos, pero cuando lo hacen, es probable que sigan sin mejorar.

Muchas habilidades son más fáciles de ver que de hacer

En seis experimentos, publicados hace poco en Psychological Science, probamos la hipótesis de que las personas sobreestiman cuánto mejoran sus habilidades después de observar a los demás con atención. En un experimento, 193 estudiantes de la Universidad de Chicago (EE. UU.) visitaron nuestro laboratorio para un estudio sobre lanzar dardos. Primero, vieron un vídeo, una o 20 veces consecutivas, de una persona experta lanzando a una diana. En segundo lugar, dividimos a los participantes entre predictores y ejecutores. Los predictores calcularon cuántos puntos ganarían (entre cero y 100) si podían hacer un lanzamiento en ese momento. Comparamos estas estimaciones con las puntuaciones reales de los participantes ejecutores, que fueron los que arrojaron un dardo. Los predictores que observaron el rendimiento de los expertos 20 veces seguidas creyeron que obtendrían una puntuación más alta que los predictores que observaron el rendimiento de los expertos una sola vez. En realidad, sin embargo, la alta exposición no importaba en absoluto: los participantes intérpretes o ejecutores obtuvieron puntuaciones igualmente bajas, independientemente de cuántas veces habían visto el vídeo. Ver a los expertos mejoró su confianza, pero no su capacidad.

Repetimos estos hallazgos en otro experimento, esta vez con el paso característico de baile de Michael Jackson. Cien participantes, una mezcla de estudiantes universitarios y ciudadanos de Chicago de todos los rincones de la ciudad, vieron a un experto haciendo el moonwalk. Fueron asignados aleatoriamente para ver un vídeo del paso de baile una o 20 veces consecutivas. Hicieron predicciones acerca de sus propias habilidades para hacerlo y luego intentaron el moonwalk ellos mismos, en ese mismo momento. Grabamos sus movimientos en vídeo y luego mostramos estos intentos a un grupo de jueces externos, que no sabían la cantidad de veces que los participantes habían visto el vídeo de entrenamiento. De nuevo, observar a los expertos mejoró la confianza de los bailarines. Tanto los participantes que observaron el vídeo 20 veces como los participantes que lo vieron una vez predijeron sus puntuaciones, pero las puntuaciones pronosticadas del primer grupo fueron más altas. Sin embargo, no lo fue su capacidad, los jueces otorgaron clasificaciones similares a ambos grupos de participantes.

Otro experimento reprodujo este efecto en un dominio diferente: jugar a un juego de ordenador. Tuvimos 270 participantes online que vieron a una persona jugar a un juego de trazo, donde el jugador utiliza el panel táctil del ordenador para dibujar su camino a través de un laberinto digital de la manera más rápida y precisa posible. Después de ver el vídeo, las personas predijeron sus propias puntuaciones, del 0 % al 100 %, y jugaron el juego por sí mismos. La gente tendía a sobreestimar sus puntuaciones, sin importar cuántas veces viesen el vídeo, pero las personas que lo veían 20 veces consecutivas tenían una confianza excesiva en sus habilidades. Ver al intérprete experto hizo que la gente creyera que ellos también jugarían mejor, pero no lo hicieron.

¿Qué es lo que hace que las personas estén tan confiadas? Cuando las personas ven vídeos, ven la técnica del experto, pero no lo experimentan ellos mismos. Una cosa es memorizar qué pasos dar, pero otra cosa es vivir esos pasos al realizarlos. A menudo, las personas pierden matices al mirar, así que las personas son propensas a subestimar la complejidad de la habilidad y sobreestimar sus propias habilidades después de observar a los expertos.

Confirmamos este mecanismo en un par de experimentos. Primero, examinamos el papel de observar. En el experimento, 400 participantes vieron un vídeo del truco de quitar el mantel sin tirar nada, donde una persona quita un mantel y deja los platos y los cubiertos sobre la mesa. Esta vez elegimos aleatoriamente a algunas personas para ver el vídeo completo, que muestra tanto al ejecutante experto como a los platos, y a otros les asignamos que solo vieran los platos. Las personas se sentían más seguras después de verlo 20 veces, pero solo si podían ver tanto al experto como a los platos. La gente se siente segura de sí misma porque se enfoca en las técnicas del experto mientras mira la acción. Ver a los platos mantenerse en su lugar no fue suficiente.

No obstante, ¿por qué la gente no reconoce lo poco que realmente ha mejorado? Para descubrirlo, examinamos el papel del sentimiento. Tuvimos a 145 participantes viendo un vídeo en el que una persona hace malabares con tres bolos. Después de observarlo, medimos la confianza que tenían en su capacidad y mandamos a algunas personas a sujetar tres bolos; a otros a leer información técnica como el peso, la longitud y el diámetro de los bolos; y al resto a que intentarán explicar la técnica del experto. La gente tendía a sentirse confiada después de observar, pero el hecho de sujetar los bolos ayudó a las personas a reconocer las lagunas en su conocimiento, reduciendo su confianza. Por el contrario, las personas que leyeron información técnica o explicaron la técnica del experto no disminuyeron su confianza a pesar de tener tiempo adicional para pensar en la habilidad. La gente parece no apreciar qué se siente durante la acción mientras la observa, y esto puede perjudicar su capacidad de formar creencias precisas sobre sus habilidades.

Nuestros hallazgos sugieren que aprender mediante la observación puede ser menos efectivo de lo que a menudo creemos. A través de una gama de habilidades, las personas sintieron que habían mejorado solo con ver cómo hacerlo, incluso cuando todavía no habían practicado la habilidad ellos mismos, e incluso cuando no habían mejorado mucho. Esto aumenta la posibilidad de que después de ver una representación, las personas crean que puedan realizar tareas que exceden la capacidad de sus habilidades actuales o que tengan muy poco tiempo para practicarlas.

Es importante tener esto en cuenta, ya que, a día de hoy, los empleados tienen amplias oportunidades para observar y aprender desde lejos. Desde los cursos online (incluidos los MOOC –o COMA en español) hasta los vídeos de capacitación de realidad virtual. El lugar de trabajo actual ofrece muchas opciones para anticipar cómo serán las experiencias reales en el terreno. Sin embargo, ¿cómo se sentirá realmente cuando haga la transición del observador al realizador, cuando en realidad este haciendo una presentación en la sala de juntas, o interactuando con el equipo en el extranjero o descubriendo como utilizar un nuevo y complejo software mientras el tiempo corre?

Es importante la forma en la que observa las cosas

No estamos diciendo que las decenas de millones de vídeos instructivos de YouTube sean inútiles. Puede aprender a hablar más como Jobs, y ayudar a su equipo a hacerlo, si sigue algunas estrategias basadas en la evidencia.

Primero, dedique tiempo a la práctica, mucho tiempo. Es probable que haya más habilidad de la que inicialmente se ve a simple vista, así que es posible que necesite más repeticiones de las que cree antes de que por fin sea competente. Puede prepararse no solo mirando, sino también leyendo y pensando en la habilidad. Descubrimos que es menos probable que la lectura y el pensamiento aumenten la confianza de las personas antes de darle una oportunidad a la habilidad, así que estas estrategias pueden presentar menos riesgos de que luego sobreestime sus habilidades.

Segundo, comience por algo pequeño. La primera vez que practica una habilidad, puede notar las complejidades que se perdió mientras estaba observando, al igual que el hecho de sujetar los bolos llevó a las personas en nuestros experimentos a darse cuenta de que hacer malabares con ellos no sería una tarea sencilla. Prevea esto antes de tiempo comenzando con habilidades más simples y luego compilando las más complejas que le llamaron la atención en primer lugar. Antes de intentar su primer salto triple axel, deberá ser constante en la pista de hielo.

En tercer lugar, participe en la práctica mixta. No planee observar ahora y practicar más tarde; eso es lo que hizo que las personas en nuestros experimentos desarrollaran la sensación (ilusoria) de «¡Creo que podría hacerlo!». Observar sin practicar genera confianza pero no necesariamente aprendizaje. En cambio, mezcle observar y practicar. La gente obtiene más de la observación si antes han intentado la habilidad, así que debe probar la habilidad usted mismo y luego volver a ver sus vídeos favorito de instrucciones para refinar su técnica.

Todo esto destaca que aprender una nueva habilidad no es tan simple como abrir YouTube y ver algunos vídeos. De hecho, hacerlo podría ser contraproducente, siempre y cuando tenga en cuenta habilidades demasiado desafiantes o plazos demasiado inminentes. Las habilidades de aprendizaje toman tiempo, y especialmente los jefes y gerentes deben asegurarse de que están alentando a los empleados a completar cualquier capacitación digital con experiencia práctica de primera mano.


por
trad. Mariana Díaz»

Michael Kardas

Es estudiante de doctorado en la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago.

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