La inversión y el poder de evitar la estupidez

La inversión y el poder de evitar la estupidez
La inversión y el poder de evitar la estupidez

Charlie Munger, socio comercial de Warren Buffett y vicepresidente de Berkshire Hathaway, es famoso por su cita «Lo único que quiero saber es dónde voy a morir, así que nunca iré allí». Este pensamiento se inspiró en el matemático alemán Carl Gustav Jacobi, famoso por unos trabajos sobre funciones elípticas que nunca entenderé. Jacobi solía resolver problemas difíciles siguiendo una estrategia sencilla: «man muss immer umkehren» (o traducido libremente, «invierte, siempre invierte»).

«[Jacobi] sabía que está en la naturaleza de las cosas que muchos problemas difíciles se resuelven mejor cuando se abordan al revés», aconseja Munger.

Aunque Jacobi aplicó la inversión sobre todo a las matemáticas, el modelo es uno de los más poderosos modelos mentales de nuestra caja de herramientas.

No basta con pensar en los problemas difíciles de una manera. Tienes que pensar en ellos hacia delante y hacia atrás. La inversión a menudo te obliga a descubrir creencias ocultas sobre el problema que intentas resolver. «De hecho», dice Munger, «muchos problemas no pueden resolverse hacia delante».

Veamos algunos ejemplos. Digamos que quieres mejorar la innovación en tu organización. Pensando hacia adelante, pensarías en todas las cosas que podrías hacer para fomentar la innovación. Sin embargo, si miras el problema por inversión, pensarías en todas las cosas que podrías hacer para desalentar la innovación. Idealmente, evitarías esas cosas. Suena sencillo, ¿verdad? Seguro que tu organización hace algunas de esas cosas «estúpidas» hoy en día.

Otro ejemplo, en lugar de pensar en lo que hace una buena vida, puedes pensar en las recetas que asegurarían la miseria.

Evitar la estupidez es más fácil que buscar la brillantez.

Aunque tanto el pensamiento hacia adelante como el pensamiento hacia atrás dan lugar a alguna acción, puedes considerarlos como aditivos frente a restativos.

A pesar de nuestras mejores intenciones, pensar hacia delante aumenta las probabilidades de causar daño (iatrogenia). Pensar hacia atrás, llámalo evitación sustractiva o inversión, tiene menos probabilidades de causar daño.

Invertir el problema no siempre lo resolverá, pero te ayudará a evitar problemas. Puedes pensar en ello como el filtro de evitar la estupidez. No es sexy, pero es una forma muy fácil de mejorar.

¿Qué significa esto en la práctica?

Pasar tiempo pensando en lo contrario de lo que quieres no es algo natural para la mayoría de la gente. Sin embargo, muchas de las personas más inteligentes de la historia lo han hecho de forma natural.

La inversión ayuda a mejorar la comprensión del problema. Al forzarte a hacer el trabajo necesario para tener una opinión te ves obligado a considerar diferentes perspectivas.

Si tienes que sacar algo en claro de la inversión, que sea esto: Dedica menos tiempo a intentar ser brillante y más a evitar la estupidez evidente. ¿Y el golpe de efecto? Evitar la estupidez es más fácil que buscar la brillantez.