Analice su año digital y gane productividad el que viene

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A menudo parece que nuestras vidas en línea las vivimos en el futuro. Siempre estamos a la espera del próximo vídeo viral, la próxima red social, el próximo dispositivo imprescindible. En la carrera adelantarnos a la curva digital, a menudo parece que nos perdemos la oportunidad de aprender de donde ya hemos estado.
Pero, mientras pasamos cada vez más tiempo conectados, es crucial hacer balance de cómo se desarrollan nuestras vidas digitales. En parte, es para evitar caer en malos hábitos: necesitamos parar periódicamente y preguntarnos si todos nuestros dispositivos, redes sociales y búsquedas por internet realmente nos sirven, o si en realidad es al revés. La creciente popularidad de los “ayunos digitales” o las “desintoxicaciones” atestigua nuestro sentimiento de que necesitamos reevaluar regularmente nuestra vida en línea e incluso reconsiderar cuánto tiempo estamos conectados.
Mientras que un ayuno digital puede ser útil a la hora de identificar dónde sobra tecnología en su vida, es menos probable que le indique en qué le beneficia ni dónde le resultaría más útil. Con una proporción tan alta de nuestro trabajo, relaciones, aprendizaje y entretenimiento transcurriendo en pantalla o en redes, necesitamos asegurar que nuestros hábitos con las herramientas digitales sirvan a nuestros objetivos, tanto personales como profesionales.
Por eso a mí me gusta realizar un análisis periódico de mi vida digital, echando la vista atrás para poder mirar hacia delante. Nuestras experiencias actuales o recientes representan la mejor fuente para distinguir entre lo que realmente nos es efectivo o significativo dentro del mundo
online, y lo que es sólo un producto del bombo publicitario o la compulsión.
Cuando evalúo mi vida digital intento considerar no sólo lo que me hace productiva sino también lo que me inspira. No sólo pregunto dónde he aprendido más sino quién me ha ayudado a seguir aprendiendo y creciendo. Aquí detallo las cuatro preguntas que me ayudan a realizar esta evaluación equilibrada:
¿Qué me hizo ser más productiva y qué dispositivos o flujos de trabajo me decepcionan?
En el mundo de los negocios, la mayoría consideramos nuestra caja de herramientas digitales principalmente en términos de su impacto en nuestra productividad. Nuestros ordenadores y teléfonos ahora son tan centrales en nuestros flujos de trabajo que un repaso de nuestra productividad en línea puede proporcionar una imagen increíblemente nítida de nuestros logros y fracasos en cuanto a la productividad. Si puede echar un vistazo claro a las herramientas y hábitos que tuvieron el mayor impacto en su rendimiento profesional durante el último año, podrá trabajar de forma más inteligente durante el próximo.
Empiece por pensar en sus mayores proyectos o triunfos profesionales durante el último año. ¿Cuáles fueron los dispositivos, las redes o aplicaciones que los hicieron posibles? ¿Disfrutó de algún beneficio gracias a la inversión en nuevas herramientas o capacidades? Y si es así, ¿podrían unas inversiones similares llevarle aún más lejos?
Hacerme preguntas como estas me ayudó a ver que en mis proyectos más importantes del año, como
mi investigación sobre el mercado familiar de los medios de comunicación, mis mayores incrementos de productividad se produjeron no por la adopción de nuevas herramientas sino por el hecho de haber adquirido más maestría con las herramientas básicas (como Excel). Representa un buen recordatorio para gastar menos tiempo y dinero en comprar software nuevo y dedicar más tiempo convirtiéndome en superusuaria del software del que ya dependo.
A la inversa, resulta útil pensar en las herramientas que realmente decepcionan. Dar un paso atrás para evaluar dónde realmente ha ahorrado tiempo y dónde sus sistemas necesitan algunos ajustes es la mejor manera de asegurarse de que esté utilizando el software, los dispositivos y los flujos de trabajo que realmente le facilitan la vida. También le permite averiguar si está adquiriendo hábitos poco productivos.
¿Cuándo me conmoví o me deleité?
Sacar el mayor provecho del tiempo
online no implica únicamente la eficiencia. Cuando más tiempo pasa en línea, más debería convertirse en una fuente de inspiración, esos momentos repentinos de ¡ajá! que cambian nuestra percepción de lo que es posible o hacen que veamos el mundo de otra forma.
Pero esos momentos de ¡ajá! probablemente no procedan de ver vídeos de gatos o rellenar cuestionarios de BuzzFeed. Por eso, necesita hacer balance de sus avances y pensar detenidamente en los tipos de páginas, interacciones y contenidos que le entusiasman, para que pueda recibir más fuentes de inspiración en los meses venideros.
Pude encontrar rápidamente una lista de todo lo que me dejó alucinada durante el 2015 al buscar en Facebook “mis actualizaciones sobre lo mejor”. El repaso de todo lo que había compartido con la declaración de que era “lo mejor” me dio una buena idea de lo que me había inspirado a lo largo del año. Mirar los momentos en línea o dispositivos que realmente le maravillaron es una manera estupenda de averiguar dónde encontrará la inspiración o los momentos de placer en el futuro.
¿Dónde conocí o interactué con gente que ha reforzado mi trabajo?
Cuando lidero talleres sobre redes sociales, una de las ansiedades que escucho con mayor frecuencia es el temor de que estemos despilfarrando nuestro tiempo en redes sociales como Facebook, Twitter y LinkedIn. Pero las redes sociales sólo representan una pérdida de tiempo si alojan interacciones vacías y sin sentido. Por eso necesitamos evaluar nuestra labor de
networking social según las relaciones que ha habilitado o apoyado.
En el contexto del trabajo, eso significa preguntarse dónde ha creado, reavivado o apoyado las relaciones que le ayudaron profesionalmente durante el último año. No se trata de un recuento de dónde acumuló el mayor número de seguidores ni el volumen más grande de tráfico entrante; se trata de identificar las personas que se han convertido en importantes compañeros, clientes, colaboradores o amigos. (Si no ha tenido ninguna conexión significativa mediante las redes sociales, entonces quizás quiera volver a analizar la manera en la que utiliza sus redes sociales – o si realmente quiere seguir utilizándolas en el futuro).
En mis propias reflexiones, quedó claro que durante muchos meses, Facebook ha sido con creces la red más importante de mi vida profesional además de personal. Es una buena razón para doblar la apuesta por Facebook como principal red para compartir mis actualizaciones profesionales y para pensar en cuánto tiempo necesito seguir invirtiendo en otras redes sociales. Darse cuenta de dónde formó o profundizó sus relaciones profesionales más importantes durante los últimos meses es una buena manera de elegir su campamento base para los meses y años venideros.
¿Dónde aprendí más?
Con el constante aluvión de informaciones, resulta crucial evaluar dónde realmente aprendemos y dónde simplemente nos entretenemos (o nos frustramos). Demasiado a menudo afrontamos nuestra vida conectada como si todavía viviéramos en un mundo con escasez de información. Esto nos hace sentir como si tuviéramos que leer cada correo electrónico o mantenernos al corriente de cada blog de nuestros campos. Pero sólo parte del contenido que consumimos realmente aumenta nuestras prácticas profesionales, por lo que resulta útil echar la mirada atrás a lo que hemos leído o visto y preguntarnos qué artículos, ponencias o vídeos realmente incrementaron nuestros conocimientos o cambiaron nuestra manera de pensar de manera significativa.
Empiece por preguntarse qué contenidos realmente se quedaron grabados en su mente. ¿Qué recuerda haber leído o visto de verdad, y qué artículos se molestó en compartir con, o reenviar a, sus compañeros? Si procedieron de un pequeño grupo de publicaciones o páginas, asegúrese de subscribirse a esas fuentes dentro de su lector de noticias (como
Feedlyo
Flipboard), o establezca la publicación más importante como la página de inicio que su navegador le presenta por defecto al abrirse. Si sus lecturas preferentes giran en torno a un conjunto específico de temas, configure búsquedas de noticias y subscripciones que le envíen estos contenidos por correo electrónico o RSS.
Y no se olvide de pensar en cómo interactúa su aprendizaje en línea con lo que ha aprendido fuera de línea también. Este año, mi modo de ver el desarrollo profesional y el liderazgo fue influenciado por contenidos de
Harvard Business Review. Mi perspectiva sobre mi propio campo (medios técnicos y sociales) fue afectada por lo que leí en
Mediumy por los
podcasts de
Startupy
Reply All de Gimlet Media. Pero esas fuentes digitales solo resultaron importantes porque asistí a varios eventos clave, como
YxYYy
Wisdom 2.0, que me colocaron cara a cara con reflexivos innovadores tecnológicos. Resulta útil no sólo considerar dónde se encuentran los contenidos que más abren la mente, sino también qué tipos de conferencias o interacciones del mundo real ayudan a profundizar o catalizar lo que ha aprendido en internet.
Reflexionar sobre estas cuatro dimensiones de la vida
online le ayudará a asegurarse de que el próximo año le traiga más de lo que hizo más significativo su tiempo en línea, porque sabrá invertir más tiempo y atenciones a las redes, herramientas y relaciones que han tenido el mayor y mejor impacto. Sí, todavía puede mirar hacia delante a la espera de lo próximo que nos aportará el mundo digital, pero al examinar el pasado además del futuro, sacará mayor partido a su presente digital.

por
trad. Teresa Woods

Alexandra Samuel es ponente, investigadora y escritora que trabaja con las empresas líderes del mundo para entender su clientela digital y crear informes impulsados por datos como Sharing is the New Buying. Autora de Work Smarter with Social Media(Harvard Business Review Press, 2015), tiene un doctorado en Ciencias Políticas de la Universidad de Harvard (EEUU). Síganla en Twitter: @awsamuel

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